Prueba de comprensión lectora en Chiapas. 4


ADAPTACION AL CONTEXTO CHIAPANECO-INDIGENA DEL MANUAL DE LA EVALUACIÓN DE LA COMPRENSIÓN LECTORA
Pruebas ACL (1 – 6 de primaria)
BASADO EN LA OBRA DE GLORIA CATALA, MIREIA CATALA, ENCARNA MOLINA Y ROSA
ADAPTACION REALIZADA POR EL Dr. JUAN CARLOS LAGO BORNSTEIN, EL Mtro. JUAN MORENO GOMEZ Y LA Mtra. MAYRA DOMÍNGUEZ CRUZ
(San Cristóbal de las Casas, agosto-septiembre 2007)
SAN CRISTOBAL DE LAS CASAS, julio-agosto 2007
LA EVALUACIÓN DE LA COMPRENSIÓN LECTORA
Son muchas las teorías y estudios que intentan analizar el fenómeno de la comprensión lectora, pero nosotros nos vamos a basar, para nuestra investigación y nuestro trabajo, en la propuesta recogida en la obra Evaluación de la compresión lectora. Prueba ACL (1º – 6º de primaria) [1].
La elección de esta obra viene determinada por el enfoque que las autoras del mismo desarrollan, enfoque que está en total consonancia con los presupuestos de FpN. Así, hablando de los procesos de comunicación, que subyacen a todo proceso de comprensión, nos plantean que “inicialmente hay que pensar, estructurar en la mente aquello que se quiere decir, decirlo, con una determinada coherencia para hacerse entender, o bien escribirlo para comunicarlo a cierta distancia. Este círculo lo cierra la lectura, mediante la cual formamos las imágenes mentales que nos proporciona el texto, relacionándolas con nuestros propios conocimientos para interpretarlas. (…). Pensar, hablar, escuchar, escribir y leer son partes diferentes de un mismo acto, que tiene sentido cuando tiene una finalidad completa: la comunicación.”[1].
Pero no sólo consideran que pensar y comprender, ya sea en el dominio oral ya en la lectura, son partes de un mismo acto, sino que su planteamiento responde a muchas de las estrategias que caracterizan a FpN. En este sentido, ponen un especial énfasis en un modelo de lectura que facilite la comprensión reflexiva y crítica acerca del propio sentido de la vida, es decir, una lectura “filosófica”. A este respecto comentan que “compartimos el modelo de lectura interactivo [que podría corresponder al modelo de FpN de lectura en voz alta y continuada] y, por lo tanto, para nosotros la lectura es a la vez una base –la comprensión de los textos comporta una mejor comprensión de la vida- pero también es una resultante –mediante el conocimiento que el niño tiene del mundo puede comprender mejor o peor lo que los textos le ofrecen” [1]. Pero para comprender la vida y comprender los textos, debemos ser capaces de desarrollar nuestras habilidades de comprensión, es decir, de pensar y reflexionar.
Por otra parte, manifiestan un especial cuidado por trabajar a partir del cuestionamiento y de facilitar que los niños y niñas aprendan a realizar preguntas que les ayude a comprenderse y a reflexionar acerca de ellos y ellas mismas. De ahí que insistan en que “la cantidad y calidad de las preguntas que pueden hacerse a si mismos nos pueden orientar claramente sobre el nivel del que partimos, así como sobre otros muchos datos: el interés, la capacidad deductiva, la relación que establecen entro los diferentes conceptos, etc.”[1].
En su planteamiento nos encontramos, además, con una insistencia reiterada al papel del dialogo y de la comunicación, tanto oral como escrita, como vías para el desarrollo personal y la posibilidad de lograr una autentica comunicación, una comunicación en la que podamos comprendernos. Así, manifiestan que “el lenguaje hablado y escrito son dos tipos de códigos con una continuidad manifiesta de formas entre uno y otro, y que la comprensión y la expresión son dos caras de una misma moneda” [1], De ahí que consideren que “el desarrollo oral es indispensable para una buena estructuración del lenguaje y, por lo tanto, tenemos que proporcionar un tipo de enseñanza en la que la aportación de cada niño y de cada niña sea una pieza clave para construirlo” [1].
Un tipo de aprendizaje como el que promueve el programa de FpN y que coincide con el que defienden las autoras en que nos basamos buscará “fomentar el propio juicio frente al material impreso o frente a las afirmaciones que ofrecemos nosotros mismos a nuestros alumnos” [1].
A la hora de manejar la cuestión de la comprensión lectora, las autoras emplean cuatro dimensiones básicas que, aunque en el acto mismo de la lectura y de la comprensión son difícilmente separables, en orden a una mayor claridad de análisis nos presentan aisladamente. Estas son: comprensión literal, reorganización de la información, comprensión inferencial o interpretativa y, por último, compresión crítica o profunda. Veamos en qué consiste cada una y qué elementos se toman en consideración para poder evaluar cada dimensión.
Comprensión literal.
Por comprensión literal se entiende el reconocimiento y el discernimiento del significado de toda aquella información que se presenta explícitamente en el texto. Este tipo de comprensión es la que comúnmente se emplea en las escuelas mexicanas, pues la enseñanza está más volcada a que los niños busquen lo que se considera las ideas o información más importante de un texto y a que logren una buena comprensión textual.
Evidentemente, la compresión literal es el primer paso para lograr una buena comprensión lectora, pues si no hay compresión del texto, difícilmente se puede lograr trabajar con el texto, organizar la información y obtener más información de la explicita, conseguir inferir ideas o conocimientos implícitos en los textos y, menos aun, ejercer la dimensión critica acerca de lo que se lee.  Para que se de una buena comprensión literal, las autoras[1]consideran que hay que tomar en cuenta ciertas estrategias o actividades que el lector debe realizar:
Distinguir entre la información relevante y la información secundaria.
Saber encontrar la idea principal.
Identificar relaciones causa-efecto.
Seguir instrucciones.
Reconocer la secuencia de una acción.
Identificar los elementos de una comparación.
Identificar analogías.
Encontrar el sentido a palabras de múltiples significado.
Reconocer y dar significado a los prefijos y sufijos de uso habitual
Identificar sinónimos antónimos un homófonos
Dominar el vocabulario básico correspondiente a su edad.
Aunque a primera vista parece que son demasiados los pasos o estrategias a seguir, lo importante es ser consciente de ellos y trabajarlos desde los primeros cursos escolares de manera que se pueda llegar a interiorizarlos y automatizarlos, sobre todo entendiendo que no se trata de enseñarlos “teóricamente”, sino de lograr practicarlos y adquirir cierta destreza en su manejo.
Por tanto, si la compresión literal supone tener claro lo que el texto nos dice y ser capaz de expresarlo con nuestras propias palabras esto implica que, que mientras se lee, es necesario identificar la idea principal del texto, entender los múltiples significados y las analogías, descubrir el orden y la secuencia del contenido textual, encontrar las relaciones, tanto temporales como causales, que estructuran el texto, etc. En concreto, la comprensión literal conlleva una buena capacidad de “traducción” e interpretación de lo que el texto “dice”. El trabajo y desarrollo de todas estas destrezas es en gran parte una de las metas del programa de FpN y se marcan como objetivos prioritarios para ser evaluados con la “prueba de destrezas de pensamiento”.
Reorganización de la información
El segundo componente de la comprensión lectora que manejan las autoras es la denominada reorganización de la información, por el cual el lector es capaz de sintetizar, resumir, o esquematizar; la información presente en el texto de manera que se logre realizar una síntesis fiel del mismo. Gracias a la dimensión reorganizadora de la información el lector logra condensar lo esencial de lo leído y así podrá elaborar una recapitulación final que le permita manejar con mayor facilidad la información recogida.
Reorganizar la información y los datos contenidos en un texto, supone manejar una serie de estrategias o de destrezas que permiten lograr realizar tal operación. Así, las autoras  señalan que se deberían  enseñar y trabajar la capacidad[1]:
Suprimir información trivial o redundante
Incluir conjuntos de ideas y conceptos inclusivo
Reorganizar la información según determinados objetivos.
Hacer un resumen de forma jerarquizada
Clasificar según unos criterios dados.
Deducir los criterios empleados en una clasificación.
Reestructurar un texto esquematizándolo.
Interpretar un esquema dado.
Poner títulos que engloben el sentido de un texto.
Dividir un texto en partes significativas.
Encontrar subtítulos para estas partes.
Reordenar cambiando el criterio (temporal, causal, jerárquico, etc.)
Como conclusión, un buen proceso lector requiere, como vemos, no sólo entender lo que el texto dice, sino ser capaz de organizar la información captada, seleccionar aquello que es relevante dejando de lado lo trivial o superfluo, jerarquiza y resumir la información de manera que podamos manejar lo leído con más facilidad y operatividad. Obviamente, para poder reorganizar la información tenemos que ser capaces de manejar toda una serie de estrategias de pensamiento que van desde lo más simple, como es comparar, es decir, buscar similitudes y diferencias, a lo más complejo, como es realizar buenas generalizaciones o establecer relaciones de carácter secuencial, de concretar en proposiciones simples un sinfín de proposiciones complejas o diversas, normalizar o formalizar el lenguaje de manera de poder encontrar las estructuras múltiples y reducirlas a las simples, etc. Todo ello, al igual que veíamos en el apartado anterior, son estrategias y destrezas que se trabajan habitualmente en el programa de FpN.
La compresión inferencial o interpretativa.
            Este componente “se ejerce cuando se activa el conocimiento previo del lector y se formulan anticipaciones o suposiciones sobre el contenido del texto a partir de los indicios que proporciona la lectura” [1]. Es decir, permite ir más allá del propio texto y establecer una interacción entre el lector y el autor.
Cuando inferimos algo de un texto lo que estamos haciendo es partir de lo leído para proponer nuevas interpretaciones o dar un sentido alternativo a lo que el autor nos dice, para imaginar o para, partir de lo que está dicho en el texto, inferir o deducir cosas no dichas o sólo sugeridas. Para lograr esto es necesario, por supuesto, varios procesos[1]:
Predecir los resultados.
Inferir el significado de palabras desconocidas.
Inferir efectos previsibles a determinadas causas.
Entrever  las causa de determinados efectos.
Inferir secuencias lógicas
Inferir significados de frases hechas según el contexto.
Interpretar con corrección el lenguaje figurativo.
Recomponer un texto variando algún hecho, personaje, situación, etc.
Prever un final diferente.
Este proceso complejo de comprensión inferencial supone activar el razonamiento de manera que la lectura va adquiriendo más significatividad, va logrando conectarse con el proceso vital del lector, haciendo la lectura más viva y con más sentido,  y favoreciendo una postura personal y crítica que, como veremos en el siguiente apartado, completa el proceso de comprensión lectora en toda su plenitud. Para lograr desarrollar la dimensión inferencial de la lectura es necesario una actuación decidida por parte del profesor o profesora buscando  el desarrollo de estas dimensiones a través de  preguntas y acciones que posibiliten a los niños y niñas el no limitarse a la compresión literal ir mas allá de lo evidente y explicito.
Anticiparse a la lectura es esencial, pues se van planteando y respondiendo hipótesis, que el propio texto con la información que nos sigue dando permite corroborar y, a partir de ello, armar una secuencia lógica de acuerdo siempre a los indicios que da la lectura. Gracias a la capacidad inferencial la lectura será más entretenida, más viva y emocionante, más significativa y conectada con la propia experiencia de los niños y niñas, además de permitir establecer una conexión entre el lector o lectora y el autor  o la autora, entablar un dialogo de preguntas y respuestas que permite obtener la mayor significatividad y riqueza del texto.
Obviamente, la interconexión entre la dimensión inferencial de la comprensión lectora y las destrezas de pensamiento que se trabajan en FpN es muy estrecha y para poder ejercitar correctamente la capacidad inferencial en el ámbito de la
lectura se debe de ser capaz de manejar convenientemente esta destreza  en general, es decir, ser capaz de utilizar adecuadamente los razonamientos silogísticos y condicionales, estableces buenas relaciones, descubrir las posibles contradicciones, inferir supuestos, etc. Todo ello, claro está, es parte esencial del trabajo en la Comunidad de indagación y forma parte de las dinámicas de FpN en el aula.
Comprensión critica
La última dimensión que manejan las autoras es la del nivel crítico o profundo: Esta dimensión “implica una formación de juicios propios, con respuesta de carácter subjetivo, una identificación con los personajes del libro, con el lenguaje del autor, una interpretación personal a partir de las reacciones creadas basándose en las imágenes literarias” [1]. Esto supone el punto culminante de la comprensión lectora en la que el lector no sólo es capaz de entender un texto, de manejar la información que ha recibido y de ir más allá de ella infiriendo datos o ideas que subyacen o que trascienden al texto, sino que, sobre todo, es capaz de tomar postura frente al texto, de dar una respuesta propia a lo leído, al acto de la lectura. En este momento el lector se hace presente con autoridad y hace suya la lectura. Ahora bien, para llegar a este nivel es importante tomar en cuenta el desarrollo de las tres dimensiones anteriores y, asimismo, nos señalan  las autoras que se deben de trabajar una serie de estrategias y destrezas, tales como[1]:
Juzgar el contenido de un texto bajo un punto de vista personal.
Distinguir un hecho de una opinión.
Emitir un juicio frente a un comportamiento.
Manifestar las relaciones que les provoca un determinado texto.
Comenzar analizar la intención del autor.
Evidentemente, lograr desarrollar la capacidad crítica no es tarea fácil y nos encontramos con ciertas dificultades y resistencias en el ámbito educativo: por un lado, la educación sigue estando enfocada mayoritariamente a la memorización y el aprendizaje de unos contenidos, más que a la reflexión y al pensamiento crítico; por otra parte, los profesores y profesoras no están acostumbrados al cuestionamiento y a la capacidad de los alumnos para emitir juicios personales sobre un texto. Esto se suele ver como un reto o como un desafío al propio profesor y al texto como fuente de toda verdad, dándose cierto temor a la libre expresión y a la crítica, a emitir juicios sobre ellos y expresar la opinión personal del lector.
Conclusión
En resumen, lograr una buena comprensión lectora implica ser capaz de entender lo que nos dice un texto, de organizar la información que en él se nos presenta, ir más allá del texto y tener en cuenta el contexto, para poder, finalmente apropiarnos del texto, darle nuestro sentido personal y poder adoptar una actitud crítica frente a lo que se dice en él, para poder adoptar una postura personal, no sólo ante lo que se nos dice, sino ante el mundo y la vida.
En este proceso, como hemos visto, los planteamientos y objetivos del proyecto de Filosofía para Niños tienen mucho que aportar y suponen un mejoramiento y un reforzamiento fundamental a los procesos de comprensión lectora y viceversa.
De ahí que la intención de este trabajo sea complementar los materiales elaborados para evaluar el desarrollo de las destrezas y habilidades de pensamiento, en concreto la prueba que hemos elaborado, a partir de la adaptación del test de New Jewrsey, y que hemos llamado prueba de  “Destrezas de pensamiento”.  Como dice el doctor Eugenio Echeverría “aunque es poca la investigación sistemática que se hecho con la prueba de Nueva Jersey, sabemos que es un excelente predictor del desempeño académico de los estudiantes, debido a su muy alta correlación con la compresión de lectura. Los estudiantes con buenos resultados en la prueba de New Jersey casi invariablemente son los que poseen buena compresión de lectura, lo cual nos permite concluir que hay una estrecha correlación entre el desarrollo de habilidades de pensamiento y la compresión lectora”.[1]
Es por esta razón por la que, tras presentar la prueba de comprensión lectora, adaptada al contexto mexicano-chiapaneco, presentaremos un cuadro comparativo de las dimensiones de la comprensión lectora opuestas en relación a los estilos de pensamiento y las habilidades y destrezas de pensamiento que se trabajan en FpN y que se evalúan gracias a la prueba de “Destrezas de Pensamiento”.
Además, en orden a facilitar el análisis de los resultados tras la realización de la prueba de evaluación de la comprensión lectora, se incluye un último cuadro en el que se presentan las respuestas de cada item y se incluye su correspondiente dimensión de la comprensión lectora y la habilidad o destreza básica que se utiliza a la hora de resolver el item. De esta manera, gracias al cuadro comparativo y al cuadro de respuestas, el investigador o el profesor o profesora que esté utilizando esta herramienta, contará con la suficiente información para poder analizar y comparar la capacidad lectora con el desarrollo de habilidades de pensamiento. Asimismo, podrá aprovechar la información para realizar un mejor diagnostico del grupo con que trabaja y podrá planificar sus acciones pedagógicas en orden a facilitar el desarrollo de las habilidades donde se presentan más dificultades y a promover la práctica de las destrezas más carenciales.

Instrucciones para la realización de la prueba
Como indican las autoras “estas pruebas pueden ser aplicadas individualmente, pero lo más habitual es la aplicación colectiva a un grupo-clase, de esta forma tendremos una visión más detallada de la comprensión lectora de cada alumno, así como el nivel global del grupo” [1]. No debemos de olvidar que el nivel de comprensión lectora de un alumno no es independiente al de su contexto y grupo, auque puede variar según las circunstancias personales y familiares. Pero no se puede considerar el nivel de un alumno aisladamente, sino en relación al de su grupo y teniendo en cuenta los decatipos que las autoras presentan como “modelo de referencia”.
Por otra parte, como ya se ha indicado, el sentido de la evaluación no es la clasificación de los alumnos en buenos o malos lectores, sino en diagnosticar las capacidades lectoras del grupo, es decir, detectar sus puntos fuertes y sus puntos débiles y, a partir de este mapa, diseñar nuestras acciones y planificar el trabajo. Esto supone que es conveniente aplicar la prueba al principio del curso y contrastar los resultados de la misma con los resultados obtenidos al aplicar la prueba de “Destrezas de Pensamiento”[1]. De esta manera obtendremos un mapa o diagnóstico más fidedigno y útil para nuestra labor como profesores.
Se recomienda, asimismo que la prueba se realice en dos sesiones, y no más de dos sesiones, de entre 45 minutos (para los primeros grados) a una hora (para los mayores).
La dinámica que se propone es repartir los cuadernillos (para cada grado se presenta a continuación  un cuadernillo con  la prueba correspondiente ACL-1=1º, ACL-2=2º, etc.), que sea leído individualmente el ejemplo inicial de “entrenamiento”. Posteriormente el maestro o maestra leerá el texto de ejemplo y la pregunta de ejemplo con las respuestas correspondientes. Se indicará la respuesta ya señalada y, a continuación, se pasará al resto de los item del texto de entrenamiento, leyendo las respuestas alternativas y pidiendo a los alumnos que, tras reflexionar un tiempo, hagan sus propuestas. Tras verificar las posibles respuestas y cuáles son las más adecuadas y tras comprobar que los alumnos y alumnas han comprendido la dinámica de la prueba, se pasará a responderla individualmente, cuidando de que no se copien o se ayuden mutuamente.
Una vez realizada la prueba se pasará a la evaluación de la misma. Es importante que, durante la realización de la prueba, no se den ningún tipo de explicaciones o comentarios, pues invalidaría a la misma. Tampoco se les debe de dar a los alumnos los resultados ni que, posteriormente a su realización, se les indique cuál era la respuesta correcta.
La evaluación se realizará teniendo en  cuanta la tabla de respuestas que se presenta al final del manual. Hay que considerar como correctas aquellas respuestas que correspondan con la tabla presentada y se marcara como un punto. En caso de que se haya marcado dos o más respuestas o ninguna, se considerara como un error y se marcara como cero.  Al final se obtendrá la suma total de puntos para ser contrastado con  los resultados globales del grupo y con el cuadro de decatipos que se presenta como “modelo de referencia”. Hay que indicar, sin embargo, que dado que el cuadro de “decatipos” que se nos presenta corresponde a la realidad Española, debemos considerarlo únicamente como una referencia o una guía de interpretación, no como un formato rígido de evaluación.
A continuación presentamos la tabla que nos ofrecen con los decatipos y la interpretación de los mismos.
 

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4 Comentarios en “Prueba de comprensión lectora en Chiapas.

  • Helen Casimiro Samar

    Buenos días, agradecería proporcionarme el test para poder continuar con mi plan de trabajo. Soy docente y tengo a cargo a pequeños de 4to grado. Gracias por su respuesta y tiempo.

    Bendiciones.

    Lic. helen Casimiro

    • Admin_CentroFpN

      Hola, Helen Casimiro: muchas gracias por notificarnos que el enlace a los documentos estaba roto. Ya lo hemos arreglado, por lo que ya se pueden descargar los documentos relacionados con este proyecto. ¡Un saludo!

  • ERIKA PATRICIA SALINAS PEÑATE

    Cordial saludos.

    Soy docente y estoy realizando un proyecto de Compresión Lectora y Rendimiento academico en Colombia como opcion de grado de mi especialización. Estoy interesada en utilizar el test de compresión lectora de grado 5 citándolos en mi referencia.
    Agradecería que me facilitaran la matriz y/o lineamientos del test para el análisis de los niveles.

    Agradezco la atencion y respuesta.

  • Sandra Liceth Cardona Rios

    Buenas Tardes, soy Sandra, Estudiante de último semestre de psicología. Estoy realizando un proyecto de Comprensión lectora en estudiantes de tercero primaria. Realmente estoy interesada en saber acerca de la prueba ACL y sobre la adaptación que se realizó en México. Mi propósito es utilizar su proyecto como referencia, pero por protocolos de la universidad debo obtener el test, cuestión que se me ha dificultado. Agradezco inmensamente su pronta respuesta y quedo al tanto de cualquier comentario.