REUNIÓN 1: ¿QUÉ ES HABLAR SINCERAMENTE? 2


Partimos de las preguntas, ¿qué es ser sincero o hablar sinceramente? ¿Qué condiciones han de darse para que hablemos con sinceridad? En principio hablar sinceramente es decir la verdad, sin embargo, ¿no es acaso posible narrar fielmente los hechos y a la vez no hablar del todo sinceramente?

JUAN CARLOS: Pregunta qué tiene que ver la sinceridad con los hechos. Él vincula más la sinceridad a cierta actitud e intención.

CHARO: Está de acuerdo y añade que para hablar sinceramente no sólo es necesaria esa cierta actitud e intención, sino también la aceptación de la verdad, de lo que pasa, de lo que es.

JUAN CARLOS: Afirma que eso tiene que ver con ser sincero con los demás y con uno mismo, pero el tema se queda ahí de momento y no le hacemos caso.

Surge una pregunta: ¿para ser sincero hay que contarlo todo?

Todos estamos de acuerdo en que la exhaustividad no es posible, sino que siempre hacemos una selección de lo que consideramos importante. Decir lo importante es hablar sinceramente y callárselo, aunque lo que se diga sea verdad, es no hablar sinceramente. Si algo importante queda oculto falta sinceridad. Si algo no importante queda oculto no es relevante para la sinceridad.

ANA: No está de acuerdo. Aunque algo quede oculto, si lo que decimos es verdad, somos sinceros. Cuando somos más exhaustivos y nada queda oculto somos francos, no sinceros.

Llegados a este punto surge un problema y es que nos referimos a cosas distintas cuando decimos “sincero”, “franco” y “honesto”, así que necesitamos aclarar esos conceptos y ver qué diferencia hay entre ellos.

ANA: Para ella la sinceridad es un concepto menos amplio que la honestidad y que la franqueza y tiene que ir ligado siempre a la honestidad porque es lo que marca la diferencia entre decir lo pertinente y lo importante y no decir nada más que lo que es verdad aunque no fuera lo pertinente. Por otra parte, la franqueza es la apertura que va más allá de la sinceridad, gracias a la cual no se oculta nada. La franqueza sí necesita de la honestidad, no es que sea deseable como en la sinceridad sino que es necesaria.

Creo que los demás no hemos entendido bien los matices que Ana encuentra entre los tres conceptos.

JUAN CARLOS: No está de acuerdo e introduce otra distinción entre la honestidad y la sinceridad: la primera se refiere al ámbito público y la segunda al privado.

Los demás no estamos de acuerdo con él porque creemos que se puede ser honesto también en el ámbito privado y sincero en el público. Juan Carlos explica que para él la sinceridad tiene que ver con las relaciones cercanas e íntimas.

Entre todos hacemos una especie de definición: “Franqueza” tiene que ver con abrirse, con hablar abiertamente, sin ocultar nada. “Sinceramente” tiene más que ver con hablar de corazón, con convencimiento, sintiendo o creyendo que lo que decimos es verdad.

Todos compartimos estas definiciones, menos Ana, que sigue prefiriendo las que dio al principio.

Surge otra pregunta ligada a la distinción anterior entre ser sincero con uno mismo y ser sincero con los demás: ¿qué pasa si uno se autoengaña o se autojustifica, puede en ese caso ser sincero con otras personas? Dentro de su engaño sí. Si se cree su engaño es sincero cuando se lo comunica a otras personas.

LUCÍA: No está de acuerdo. Aunque quien se ha autoengañado no es un mentiroso, tampoco es una persona muy sincera, de esas que realmente nos llaman la atención por su sinceridad. La sinceridad va vinculada a un proceso más profundo que el de simplemente decir lo que te viene a la cabeza. La sinceridad va ligada a darse cuenta de de lo que pasa, de las cosas, a prestarles atención. Aunque cuando hablamos de algo superficialmente no mentimos, tampoco somos el colmo de la sinceridad, sino que esta va ligada a una visión más profunda de las cosas (eso no significa que haya que hablar de temas profundos para ser sincero/a).

JUAN CARLOS: Está de acuerdo. Cuando no profundizamos y hablamos a la ligera no hay sinceridad ni franqueza ni honestidad. No siempre somos sinceros o mentirosos, hay grados y el de la superficialidad es uno de ellos.

LUCÍA: De hecho, la sinceridad cuesta, hablar sinceramente es costoso porque requiere investigar y profundizar en las cuestiones.

LUIS: Cuesta ser sinceros porque a veces la sinceridad hace daño a los que escuchan.

Surge la pregunta si siempre debemos ser sinceros y de si sería deseable que lo fuéramos, aunque queda aplazada por otra más inmediata: ¿evitar hacer daño a otros es razón para no hablar sinceramente?

CHARO Y LUIS: Sí, creen que es razón para no hablar sinceramente. Se ponen dos ejemplos: el de la infidelidad en una pareja y el de “¿Estoy guapa?” “ufff… muchísimo…” Es mejor decir a otra persona que está guapa aunque el vestido le quede horrible.

ANA: A veces no identificamos bien dónde reside el verdadero daño.

LUIS: Plantea un caso concreto de un niño de 9 años que pregunta cómo era su padre, muerto hace mucho. El padre era toxicómano y andaba siempre pidiendo dinero a todo el mundo, ¿habría que decirle esto al niño a pesar de que le va a doler o es mejor no ser sincero, decirle otra cosa y que no sufra?

ANA: Evitar el daño no es razón, ni siquiera en este caso, para no hablar sinceramente. Si el niño pregunta es porque necesita saber algo y no decírselo es también hacerle daño. Además a la larga no se sabe qué causará más daño.

CHARO: Cambia de opinión y también ella cree que es mejor decir las cosas, aunque duelan. No sabe si esto vale para todos los casos.

LUCÍA: Está de acuerdo con Ana. Además hay formas y formas y de hablar y de decir las cosas. Saber ciertas cosas siempre nos va producir dolor, pero las cosas se pueden decir con cuidado, amablemente, con ternura o de forma bruta, incluso queriendo herir. Lo segundo, aunque a veces se piense que hablar así sea hablar sinceramente, no es fruto de la sinceridad, sino de la inmediatez, de la falta de atención y de consideración.

JUAN CARLOS: Sinceridad y cuidado han de ir unidas.

LUIS: No le gustan las personas que expresan todo lo que les cruza por la cabeza.

Retomamos la pregunta de si sería deseable que fuéramos siempre sinceros.

LUIS: Por lo que ha explicado antes, dice que no; para él evitar el dolor ajeno sí es razón para no ser siempre sincero.

LUCÍA: Si la sinceridad es algo que va ligado a ese proceso de profundizar en las cosas y además va unida al cuidado, sí sería deseable que fuéramos sinceros. Lo que pasa es que no podemos siempre ser sinceros, dada esta definición, porque no podemos profundizar en todas las cuestiones. Pero sería deseable serlo todo lo que pudiéramos.

Vuelve la idea de que la sinceridad, hablar con sinceridad, no es fácil, sino que cuesta.

JUAN CARLOS: Vivimos cada uno en nuestra burbuja y la sinceridad es algo así como entrar en la burbuja de otra persona y abrir la burbuja propia a esa otra persona. Eso cuesta mucho. Crear el espacio para otro cuesta.

ANA: Está de acuerdo, aunque cree que cuesta más recibir bien al que llega a nuestra burbuja que salir de la nuestra propia. Muchas personas están deseando salir de su burbuja.

JUAN CARLOS: Las dos cosas van unidas.

Al final todos estamos bastante de acuerdo en que hablar con sinceridad es hablar de corazón a corazón. Fusión de burbujas.

JUAN CARLOS: Plantea una última pregunta que prácticamente se queda sin respuesta: ¿Damos por supuesto que los demás, las personas, nos hablan con sinceridad?

Respondemos que más bien nos hablan con cortesía, con amabilidad, pero de corazón a corazón pocas personas hablan.

Al final nos parece cierto que la sinceridad tiene que ver con la intimidad, con las relaciones más personales, cercanas e íntimas.

El desacuerdo entre la definición de Ana de “sinceridad”, “honestidad” y “franqueza” frente a los usos que los demás hacemos de esas palabras llega hasta el final y queda sin resolver.


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2 Comentarios en “REUNIÓN 1: ¿QUÉ ES HABLAR SINCERAMENTE?

  • Anónimo

    He buscado en la RAE el significado de sinceridad: sencillez, veracidad y modo de expresarse sin fingimiento . Franqueza está vinculado a libertad, generosidad y también a sinceridad. Honestidad: decente, recatado, razonable y justo, probo, recto, honrado.
    Llamo la atención en cómo la sinceridad se vincula a veracidad que no a verdad, algo de lo que hablamos, tiene que ver con que lo que yo diga crea que es lo verdadero aunque realmente no lo sea. Franqueza se vincula a sinceridad pero también a libertad, no sé muy bien cómo interpretar esto, tal vez vaya en la línea de la apertura de la que hablábamos, de la falta de límites coercitivos, que no sé el alcance de esto, la verdad. Y la honestidad sólo me da pistas con la razonabilidad y la honradez, pero tendría que seguir pensando….Lo que parece claro según el diccionario es que franqueza contiene a la sinceridad pero no al revés y tampoco se puede decir que sean equivalentes en todos los sentidos. Seguimos pensando…