REUNIÓN 6: ¿QUIÉN SOY YO?


Partiendo de la lectura de un texto de Unamuno y otro de Jügen Moltman se realizaron varias preguntas que acordamos responder a lo largo de la sesión: ¿Quién soy yo? ¿Podemos saber quiénes somos? ¿Existe un Tomás real? ¿Nos descubrimos o nos hacemos? ¿Cómo nos condicionan las expectativas?

Sin embargo, a pesar de las pretensiones iniciales, la sesión se dedicó a dar una respuesta a primera la pregunta.

Pues bien; ¿Quién soy yo? Soy mis pensamientos, mis acciones, es decir, la forma de comportarme, lo que siento, las relaciones que establezco, las expectativas que los demás lanzan sobre mí o las que uno mismo se impone alcanzar. También soy mis circunstancias, el marco histórico, social o cultural en el que nacemos y crecemos, el cual influye en la forma en que nos vamos construyendo. Con respecto a qué sea circunstancia, dos posiciones chocaron: Por una parte la mayoría admitió que las circunstancias son algo externo, lo que nos rodea o circunda, pero llega un momento en que integro una parte de lo que está fuera y pasa a formar parte de mí, de forma que al vivirlas dejan de ser circunstancias y pasan a ser otra cosa (¿tal vez vivencias? ¿Experiencias?). Pero por otra se defendió que las ideas y las creencias sobre el mundo forman parte también del significado de circunstancia, por lo que tal concepto no se referiría solamente al ámbito externo que nos influye.

De cualquier modo todos estábamos de acuerdo en que las circunstancias poseen un gran peso a la hora de configurar nuestra identidad personal.

Se objetó que hay personas que viven circunstancias similares pero llegan a ser personas totalmente diferentes aun cuando han vivido en lugares o culturas similares, por lo que si las circunstancias fueran tan importantes todos los que comparten circunstancias serían iguales. Pero de la ausencia de tal igualdad entre las personas se deriva que las circunstancias de cada uno son distintas, no hay dos circunstancias iguales, dado que cada uno posee una vivencia distinta de la realidad en que viven.

Parece que las circunstancias influyen a la hora de configurar la identidad, pero vemos que ya desde niños contamos con un temperamento que nos lleva a enfrentarnos con las cosas de forma distinta al resto de personas. Este rasgo innato que nos hace reaccionar de forma distinta ante los problemas de la vida, también forma parte de mi identidad.

Todos estos rasgos forman parte de lo que somos, sin embargo nuestro moderador, Félix, nos lanzó una pregunta: ¿es posible establecer una jerarquía entre ellos? Una de las respuestas que se dieron es que las circunstancias forman parte de lo que somos, pero su influencia depende de cada persona. De igual modo, no es posible establecer una jerarquía, un criterio universal que confiera prioridad o importancia a unos elementos en detrimento de otros. Cada uno se identifica con un elemento, por lo que la jerarquía es distinta según la establezca una u otra persona.

Otra de las respuestas a la posibilidad de jerarquizar fue situar en uno de los primeros lugares de la lista al reconocimiento de uno mismo por parte de los demás, es decir, al hecho de que los demás te reconozcan como una persona que desde niño posee unas necesidades que han de ser colmadas por aquellos que previamente lo han reconocido. Este acto de reconocimiento es fundamental para la constitución de la identidad.

Así mismo, no todas las circunstancias son igualmente influyentes. Por ejemplo, si alguien que no te importa piensa mal de ti, influye menos que si una persona cercana posee esa imagen negativa. Sin embargo, los roles que la gente adopta y en los cuales nos vamos encasillando sí que nos influyen bastante, aunque esto también depende de la vulnerabilidad de cada uno.

La pregunta sobre quién soy yo nos llevó a pensar si hay un ser oculto que vamos descubriendo con el paso del tiempo, de forma que esto nos llevaría a pensar que en lugar de ir construyéndonos y haciéndonos vamos descubriendo ese ser latente que se esconde debajo de nuestras múltiples máscaras o capas. Luego si queremos saber quiénes somos hemos de tratar de ver lo esencial en lo aparente, ver más allá. Y aquí se insertó el problema sobre si hay un ser real más allá de las distintas imágenes que nosotros mismos y los demás proyectan. Pero este es ya otro tema que recuperaremos en la siguiente sesión.

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