SEMINARIO MAYO 2011 ¿DEBEN LAS OBRAS ARTISTICAS TRANSMITIR VALORES? 1


Comienza la discusión:

Juan Carlos: parte de la afirmación de Tolstoy sobre que las obras de arte deben transmitir valores morales. Además, el comparte esta opinión. (Ante esta premisa tan contundente aparecen dos respuestas la de Almudena y Pilar)

Almudena: (introduce el tema del relativismo) explica que la moralidad presenta siempre un enorme grado de subjetividad sobre todo en el arte, este punto es aclarado por Félix que específica que esta ya aparece en las múltiples interpretaciones que pueden hacerse de la biblia.

Pilar: Aclara que muchas obras de arte en absoluto transmiten valores, ni moralidad alguna, pues lo único que pretenden es agradar, sin tener mayor pretensión que la de mostrar emociones, o agradar. Explica que es más fácil hablar de valores morales en la literatura (en concreto con las novelas de denuncia). La opinión de Pilar contradice la premisa de Juan Carlos sobre que las obras de arte, deben de tener un componente moral.

Después en la tertulia aparece el tema de la relación entre la vida de los artistas y sus obras, es la intervención de Adolfo, quien nos hace reflexionar sobre la vidas en ocasiones retorcidas, siniestras y carentes de moral de algunos artistas y sus magnificas obras. Idea reforzada con la intervención de Juan Carlos Lago, quien nombra la figura de Cela.

A continuación Charo plantea la pregunta directamente: ¿pueden tener valor estético las obras de aquellos artistas cuyas vidas han sido inmorales? Charo concluye una vez planteada la pregunta de que para que una obra de arte sea valiosa como obra de arte esta tiene obligatoriamente que ser moral.

De repente la tertulia se va hacia derroteros de vidas ajenas, y Felix nuestro moderador interviene para centrar el tema y nos pregunta directamente sobre qué queremos discutir, si es sobre la moral de los artistas o es sobre los valores concretos de las obras de arte. Nos propone reflexionar sobre los valores que genera la propia obra de arte. Menciona el contrasentido que para el tienen obras como las pirámides o el palacio real en donde el poder, la barbarie, las hace realmente desmerecer.

Ante esta reflexión Juan Carlos, se pregunta si es posible realizar esta separación entre la vida de los artistas con sus valores, creencias, inquietudes y sus creaciones artísticas. Entraríamos en el problema entre la coherencia entre sus vida, y sus creaciones. Pilar nombra a Rousseau, como otro ejemplo de artista cuya vida no fue ejemplar, pero tuvo una espléndida obra. Inmediatamente Félix aclara que siempre es posible realizar esta disociación entre vida- obra, o valores morales de la obra de arte y su valor estético.

Almudena: vuelve a insistir en que el contenido de los valores, es de alguna forma subjetivo e independiente de las intenciones creativas del artista. Cuando apreciamos una obra de arte, cada persona percibe, siente y piensa cosas muy diferentes.

En el debate se hace un breve paréntesis para intentar centrarnos en lo qué es una obra de arte.

Pilar: Señala que las grandes obras como pueden ser las pirámides, y que Félix ve como un arte de la “barbarie”, “alegato del poder”, y para quien no constituiría arte con mayusculas no lo era así para los obreros-artesanos que trabajan en dichas obras arquitectónicas ya que aunque explotados y maltratados pensaban que lo que hacían era bello, extraordinario, y estaban realizando autenticas obras artísticas.

Charo: Nos pregunta si es una obra de arte “la silla eléctrica” de wharhol.

Ante esta pregunta tan directa y contundente aparecen dos respuestas: por un lado Pilar quien afirma que si es una obra de arte, ya que transmite emociones manteniendo la opinión ya expuesta al principio del debate y por otro lado la opinión de Félix quien matiza que para que una obra de arte tenga un 10 como obra de arte debe reunir los requisitos de bello y bueno. Nos pone como ejemplos lo que para el sería el arte de lo “perverso” como el Vaticano, o las mismas catedrales. (para Félix las obras directamente vinculadas al poder, pierden puntos, son menos arte, o un arte inmoral..)

Esta afirmación tajante de Félix es inmediatamente cuestionado por Charo, quien pregunta directamente a los tertulianos:

Charo: ¿por qué tiene que tener una obra de arte bondad?

Ahora interviene Juan Carlos sobre la intervención que ha hecho Félix, analiza que en la época franquista surgieron muchos grupos de música protesta, cargados de ideología libertaria que defendían los derechos humanos, la democracia y que podrían tener una puntuación 10 en valores, pero que sin embargo a nivel artístico eran realmente malos. Incluso pone el ejemplo de la canción “al alba” que cuando explica a los alumnos el significado de la canción, los alumnos ponen en entredicho incluso los valores de la canción, por lo que habría que explicar que valores son los que todos aceptamos, y como estos a lo largo del tiempo pueden cambiar.

Volviendo al tema del debate sobre si las obras de arte deben transmitir valores, interviene Pilar para explicar que para ella en las obras pictóricas no se apreciaría la bondad, pero si en la literatura. Esta opinión es contradicha por Juan Carlos quien explica que si que hay obras pictóricas que le transmiten agresividad, y valores negativos.

Después interviene Félix para explicar que muchas veces los artistas son plenamente conscientes del contenido de los valores de sus obras, y de como estos pueden ser utilizados, poniendo el ejemplo de Beethoven, quien dedica su tercera sinfonía “la heroica” a Napoleón, dedicatoria que posteriormente destruye cuando se entera de su coronación como emperador.

Adolfo precisa que no todas las obras están en el mismo nivel respecto a su carga de valores, y luego Toñi cita una obra emblemática a modo de lluvia de ideas “el valle de los caidos. ”Ante este tipo de obras la respuesta de Félix es contundente, para el existen dos tipos de obras de arte, las que obtienen una puntuación 10 explicado anteriormente (morales + estéticamente perfectas), y la obras de arte que responden al poder establecido. Cita como ejemplos obras de Velazquez que para el, son mejores y más completas, como por ejemplo “la fragua de Vulcano ”o aquellas en las que aparecen enanos y deformados con gran dignidad y humanidad. También nombra a Dostoivesky a quien admira especialmente.

Ante la intervención de Félix, inmediatamente Pilar explica que las “meninas” es al margen del poder, y la ideología una grandiosa y maravillosa obra de arte (atmosfera, perspectivas, psicología de sus personajes…) A continuación Juan Carlos interviene para hacer dos preguntas importantes:

1. ¿qué entendemos por ideología?

2.¿se puede separar la ideología en las obras de arte?

Respecto a la primera pregunta, Félix aclara que por ideología se refiere más a valores morales, y nombra las películas de Alejandro Amenámar“ (“ágora” o “mar adentro”) en donde se defienden los valores que interesan al director

Siguiendo con el tema de las “ideologías” en las obras de arte, e intentando contestar a la segunda pregunta Juan Carlos interviene para señalar que para el, una obra puede ser espléndida formalmente pero si descubre que el artista, carece de valores, el valor artístico de la obra de arte termina perdiendo. Ante esta opinión, Pilar nombra obras de Velázquez, donde clarísimamente al servicio del poder “las meninas”, “el licenciado don pablo” y otras sin embargo mucho más humanas, estableciéndose entonces distintas escalas en cuanto a términos de valores, después pasa a describir los valores que posee “las meninas “ como obra artística. A continuación Juan Carlos vuelve a intervenir para dejar claro que nunca dejamos de interpretar.

Ante esta segunda cuestión de si realmente se puede separar la ideología de la propia obra de arte, Adolfo y Félix contestan que si es posible esta separación. Félix nos pone como ejemplo el de un estupendo periodista, Jaime Cazcarrin que trabajaba para el ABC y Adolfo señala que es incluso es más fácil realizar esta separación en la actualidad con artistas actuales, que con los artistas antiguos, y nombra la obra de Mario Vargas Llosa, incluso explica que en la actualidad somos libres para comprar, disfrutar, y consumir el arte que queramos.

Pilar esta de acuerdo en que es posible esta separación pero considera necesario que hay que saber lo que hay detrás de cada obra de artística

Después Almudena centra el debate y vuelve a insistir en la idea central de este en que una obra de arte para ser obra de arte debe serlo por sus aspectos formales y por sus valores morales. (coincidiendo con Félix)

Ante esta intervención Félix concluye que hay arte que no tiene ningún tipo de valores, que es degenerativo y cruel. Sin embargo Juan Carlos cita el ejemplo de las obras musicales dodecafónicas en donde los valores morales no aparecerían, o el caso de la pintura expresionista. Sin embargo Félix cree que Juan Carlos esta equivocado, pues incluso todas estas obras, donde lo formal es lo más evidente, si indagásemos en su contenido, información, intencionalidad, podríamos llegar a los aspectos morales. Y como conclusión afirma que toda obra siempre esta cargada de moralidad.

Ante esta conclusión tan contundente Toñi pregunta a los asistentes : ¿para apreciar una obra de arte hay que tener información?

Esta pregunta genero una gran polémica, pues para Pilar si aceptamos esta premisa implicaría que el arte se convertiría en algo elitista.


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Un comentario en “SEMINARIO MAYO 2011 ¿DEBEN LAS OBRAS ARTISTICAS TRANSMITIR VALORES?

  • remo3691

    Lindo debate. Y clásico problema. Las dos cosas que comentaría son, por un lado, lo excesivo que ha resultado siempre hablar de “arte” en general; por otro, que el arte es un buen vehículo de valores, a condición de que no pretenda serlo. En cuanto a lo primero, hay distinciones fundamentales que deben observarse en cuanto a las intenciones que tiene en cada época lo que en general llamamos arte: a veces es decoración, a veces es industria, a veces es pedagogía, modernamente es vocación de “arte absoluto” (lo que en muchos casos esto es simplemente fraude). En cuanto a lo segundo, todo producto cultural manifiesta valores de manera espontánea, pero cuando se hace adrede de manera reflexiva, suele haber engaños o malentendidos.