Aprendiendo de Juan Carlos Lago 1


Contribución de Luis Prieto:

«… del fundamento último de nuestra vida y de nuestra ciudad tan solo se da cuenta merced a relatos que tratan de afinar nuestra sensibilidad moral y con ello construir una ciudad que se duele y ofende , que se complace y alegra con virtudes semejantes  que a  todos nos reúnen. Este fundamento último, aprendido de un afinamiento moral, no puede ser objeto de la crítica«

Julio Seoane, Juan Carlos Mougán, Juan Carlos Lago, en La democracia como estilo de vida. Pág 366 . 2009 Ed. Siglo XXI, Madrid. 

Contribución de Tomás Miranda:

“Es necesario que el profesorado sea capaz de reflexionar en la práctica y sobre la práctica, analizando su actuación, formándose continuamente, debatiendo sobre lo que dice y lo que hace en el aula, revisando sus propias actitudes y conductas. En síntesis, se trata de construir su propia personalidad docente, siendo esto muy diferente a elaborar programas o diseños curriculares de aula”. Juan Carlos Lago Bornstein: Ciudadanos de sociedades democráticas. México DF: Progreso Editorial, 2009, p. 33

Conocí a Juan Carlos en el primer Curso de Formación de Formadores de Filosofía para Niños, que se celebró en Madrid en julio de 1988, impartido por Ann M. Sharp. Me atrajo su cercanía, su generosidad, su sólida formación, su compromiso con la educación, su sencillez, su humildad intelectual, su disponibilidad para ayudar en cualquier momento, su sentido del humor, su creatividad… Y sobre todo su modo de cultivar la amistad.

Siendo profesor universitario, Juan Carlos se ha dedicado también a la formación no formal e informal y a la formación de formadores. Con este bagaje se ha ocupado y preocupado, entre otras cosas, por la educación de ciudadanos en sociedades democráticas, sobre lo que ha publicado muchos trabajos interesantes.

Gracias Juan Carlos por tu amistad y por todo lo que me has enseñado.

Contribución de Chema Sánchez Alcón:

Hablamos de pensamiento CUIDANTE cuando ampliamos la visión del pensar junto al actuar. Actuar en el mundo para mejorar las condiciones de vida. Es una forma de praxis. No es solo una cuestión ética sino que es una relación que se establece entre los tres tipos de pensamiento: crítico, creativo y… cuidante “ (Juan Carlos Lago en Diálogo sobre Pensamiento Cuidante con Iñaki Garralaga, en el programa El Puente Al Aire, Radio Uniminuto, Colombia.)

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Hace apenas unos meses, estimado Juan Carlos, en el XXX Encuentro de Cáceres, tuve la ocasión de poder dialogar contigo, con el amigo y compañero de FpN.

Después de exponer y exponerme en mi conferencia inaugural del Encuentro te acercaste y me dijiste:

– ¿Podríamos hablar largo y tendido, sin prisas, de mi forma de entender eso que tú y tu equipo llamáis “pensamiento libre” y a mí me gusta llamar “pensamiento cuidante”?

– Claro, por supuesto.

Y buscamos un rincón donde poder charlar de la vida, de nuestras ideas, de FpN.

Y en aquella conversación, estimado Juan Carlos, nos seguimos haciendo preguntas.

Por ejemplo, ¿qué ocurre con aquellas personas que hemos sido normativas e incluso hemos sido inteligentes (según los estándares) y ahora, debido a nuestras enfermedades, tenemos esas limitaciones reales y evidentes?

Juan Carlos, el profesor de Filosofía, el escritor, el activista social, el miembro histórico del movimiento de “Filosofía para Niños”, en aquella conversación te reconociste como “enfermo” y, he aquí la maravillosa sorpresa, te reconociste como un ser deseoso de no perder tu racionalidad. Hablamos de que la razón se puede romper pero que sigue siendo un campo lleno de posibilidades de agencia.

El resultado fue un diálogo continuado en el tiempo entre tres personas: tú, Juan Carlos, yo, Chema y JC, un alter ego que te inventaste para poder comenzar nuestro trabajo epistémico. Me nombraste tu “asesor epistemológico” y comenzamos la tarea esa misma tarde: elaborar juntos un diario de pensamientos.

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He aquí algunas líneas de ese diario en el que estábamos trabajando hasta hace poco tiempo:

EL DIARIO DE JC

Cap. 1.

Hola, soy JC. No, mejor me llamo JC. Soy un enfermo de Parkinson pero ¿soy un enfermo o estoy enfermo?

Cap. 2.

Lo he pensado mejor: tampoco me llamo JC. Me llamo Juan Carlos y Juan Carlos sí sé que existe y que está de verdad enfermo. No me invento mi enfermedad, la tengo pero JC NO quiere estar enfermo, quiere ser como los demás. Juan Carlos acepta su enfermedad, quiere ser ayudado para seguir adelante. Y JC quiere escribir un relato donde muestre lo que puede pensar, sentir y esperar”.

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Esta muestra del trabajo realizado en cooperación, estimado Juan Carlos, desea ser un ejemplo de cómo la metodología que defendiste durante años, la comunidad de indagación y de diálogo, podía ser aplicada en tu propia vida, a tus propias fracturas cognitivas.

Ambos estábamos ilusionados con el proyecto ahora interrumpido y que quisiera seguir reconstruyendo tratando de hilar uno de tus conceptos más queridos, “pensamiento cuidante” y uno de las ideas que vengo utilizando en los últimos años, “pensamiento libre”.

Esa tarde, Juan Carlos, me hablaste de Lipman y yo te hablé de Feuerbach.

Me comentaste que a finales de los años 90, Lipman evoluciona en sus postulados pedagógicos al introducir una nueva dimensión que afecta a la tarea de pensar y filosofar en el aula. Esa dimensión novedosa es el “pensamiento cuidadoso” (caring thinking). Si el pensar crítico y el pensar creativo habían sido los ejes en los que se apoya la metodología en los años 70, años después el pedagogo introduce la noción de “complejidad”, “pensamiento complejo” o “pensamiento muldimensional” compuesto por tres dimensiones: pensamiento crítico, creativo y cuidadoso. Ya no basta solo con el primero. Es más, practicar solo el primero sin contar con el segundo o tercero invalida el proceso pedagógico.

Y me citaste a Lipman en la obra El lugar del pensamiento en la educación cuando dice:

“ Las técnicas pedagógicas que buscan practicar el pensamiento crítico a expensas del creativo y el cuidadoso, deberían excluirse a sí mismas.”

Te expresé mi opinión al respecto: la experiencia de escuchas reales en una comunidad de diálogo a la que hemos denominado “enfoque Pensamiento Libre” nos arroja a una realidad de la que, querámoslo o no, partimos: las personas que ocupan las sillas y se disponen a producir y distribuir el conocimiento como herramienta pedagógica, antes de comenzar a hablar, a pensar en grupo, pueden ser también voces rotas que poseen discapacidades, enfermedades o deterioros cognitivos. Esta situación como punto de partida no debe ser un hándicap para pensar sino la posibilidad misma de un pensamiento rico, complejo y florecido.

Y te cité al filósofo Feuerbach que, en el siglo XIX, en su libro la Filosofía del futuro, dijo cosas como esta:

“El filósofo tiene que incorporar al texto de la filosofía lo que en el ser humano no filosofa, lo que más bien está en contra de la filosofía, se opone al pensamiento abstracto (…) La filosofía del futuro tiene por misión conducir a la filosofía del reino de las “almas desaparecidas” al reino de las almas encarnadas y vivas; de hacerla descender de la beatitud del pensamiento divino, carente de necesidades, a la miseria humana.”.

El futuro es hoy. Mañana es ya otro futuro lejano donde olvidar este mandato. Algunas filosofías actuales se están haciendo cargo de la realidad y pensándola de otra manera. Como decía, hoy nos planteamos preguntas necesarias y no del todo lógicas como si puede o no ser persona un animal o si un río puede tener derechos. Por tanto, no es descabellado nuestro planteamiento al sostener que un “ser pensante” solo lo es si toma como punto de partida su imperfección y esa imperfección donde más se visibiliza es en los contextos discapacitantes y por tanto es ahí donde la filosofía debe ir a beber, unas fuentes poco exploradas pero necesarias para entendernos a nosotros mismos como especie. La propia cosmovisión de la naturaleza humana está en juego y por eso una mirada filosófica a la discapacidad es un mirarnos a nosotros mismos en tanto seres con discapacidad, y por, tanto capacidad.

De esto y de otras muchas más cosas hablamos esa tarde, estimado Juan Carlos.

Seguiremos hablando de ello porque las auténticas conversaciones no solo se dan entre rostros cercanos sino entre mentes cómplices, entre almas errantes.

Arrieros somos y en el camino nos encontraremos.

Hasta pronto.


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